El camino de la vida puede ser libre y bello, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas. Hemos progresado con velocidad y nos hemos encerrado dentro. Las máquinas nos han dejado en la necesidad. La ciencia nos ha echo cínicos, la inteligencia, duros. Pensamos demasiado sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad.
