"Queda siempre una cuestión de principio: están de un lado los que no conocen sino esta vida y que en consecuencia no buscan sino la prosperidad, la riqueza, el bienestar, la opulencia; en el otro lado están los que aspiran a algo más que la vida: a la gloria y a la victoria en una lucha tanto interior como exterior.
Los nuestros pertenecen a esta segunda categoría. Y su ascetismo guerrero se completa con una última norma: el voto de pobreza al que se atiene la elite de los jefes del movimiento, los preceptos de renuncia al lujo, a las diversiones de mal gusto, a los pasatiempos llamados mundanos, en suma con la invitación a un verdadero cambio de vida que hacemos a cada legionario”
