Mi cabello se enamora de tus hombros;
lentas palabras de consuelo caen sobre mi,
Sin embargo mi corazón no tiene descanso.
Porque sólo una cosa trémula queda de mi,
que jamaz podra ser algo,
salvo un pájaro de alas rotas
Huyendo en vano de ti.
No puedo darte el amor que ya no es mio,
el amor que me golpeó y derribó
sobre la nieve cegadora.
Sólo puedo darte un corazón herido
y unos ojos agotados por el dolor,
una boca perdida no puede sonreir
y tal vez ya nunca vuelva reir.
Elizabeth Siddal
